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Full text of "Reorganización de América [microform]"

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9r 


MASTER  NEGATIVE 


COLUMBIA  UNIVERSITY  LIBRARIES 
PRESERVATION  DIVISION 

BIBLIOGRAPHIC  MICROFORM  TARGET 

ORIGINAL  MATERIAL  AS  FILMED  ^ EXISTIMO  BIBLIOGRAPHIC  RECORD 


3Ü8 

Z 

Box  764 


Corrales, 

Reorganización  de 
rabona",  c1923d 

cover-title,  12  p. 


América.  Tegucigalpa,  "Ba- 


• I / ■ V 


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•5  ^ 


Reoraranización 


de  América 


POR 


ANTONIO  CORRALES 


IMPRENTA “BARAHONA” 
TEGUCIGALFA 


I V- 

r ff- 


Breve  y tosco  bosquejo  de  un  arreglo, 
de  los  infinitos  que  pueden  hacerse,  de 
¡os  países  que  integran  la  América,  en 
la  forma  que  creo  más  lógica,  justa  y 
armónica,  para  que  un  equilibrio  esta- 
ble, fecundo  y feliz,  sea  la  tónica  funda- 
mental del  Nuevo  Mundo. 

Esto  pecjueño  trabajo  so  lo  dedico  humilde" 
mente  a los  excelentísimos  Srs.  Miembrosde  la 
V Conferencia  panamericana  en  particular,  y, 

en  general,  a todo  noble  americano. 


EL  AUTOR. 


r 

I • 


Como  el  ideal  que  apenas  esbozo  en  las 
8ÍgnÍ3nt88  páginas  es  tan  magno,  vasto  y tras- 
cendente, necesitará  no  sólo  de  la  lentitud  de 
las  d icadas  sino  de  los  siglos^  para  su  progre- 
sivo implantamiento,  creo  que  no  es  suficien- 
te la  acción  intermitente  de  las  Conferencias 
panamericanas.  Por  consiguiente,  eihorto  a 
la  télite»  mental  del  Nuevo  Mundo  para  que 
organice  un  Partido  pausmericauo,  a fin  de 
que  se  esfuerce  constantemente  en  ir  reali- 
zand  ) el  susodicho  ideal,  metódico  y sistemá- 
ticamente. 


Palabras  preliminares 

Un  pnderezamiento  hemisft^rial,  unw  reorgacización 
de  todos  los  países  del  Nuevo  Mundo,  bajo  la  base  de  la 
equidad,  justicia  y armonía  panamericanas,  en  busca 
de  modalidades  de  vida  más  fecundas  y felices  en  todas 
y cada  una  de  las  naciones  amerieinas,  por  utópico 
que,  por  el  momento,  se  nos  presente  este  ideal,  él  de- 
bió haber  sido  el  primer  pensamiento,  la  preocupación 
primera,  de  las  Ponferencias  panamericanas  celebradas. 

iQué  fecundo  habría  sido  para  la  América  una  orien- 
tación verdaderamente  panamericana! 

Desgraciadamente,  no  sólo  no  ha  sido  tal  la  conducta 
de  dichas  Conferencias,  sino,  antea  bien,  casi  sólo  se 
han  concretado  a servir,  directa  e indirectamente,  los 
formidables  y absorventes  intereses  de  los  Kstados  Uni- 
dos angloamericano'^,  desquiciando,  con  ello,  la  vitali- 
dad de  la  América,  puesto  que,  propiciar  sólo  al  ya 
enorme  poderío  absorvente  de  los  referidos  Estados 
Unidos,  con  profundo  deirimiento  de  loa  pequeños  y 
débiles  paísos  del  Caribe,  no  es  obra  de  justicia  y equi- 
librio heraisferiai . 

En  presencia,  pues,  de  la  falta  de  una  conducta  y 
de  una  orientación  netamente  panamericanas,  y,  frente 
al  drástico  avance  conquistador  de  los  Estados  Unidos 
angloamericanos,  no  puedo  menos  que  atreverme  a in- 
sinuar, en  lo  privado,  a los  señores  Miembros  de  la  T 
Conferencia  panamericana,  el  presente  tosco  bosquejo 
de  una  “Reorganización  de  América’’  con  la  esperanza 
de  que  tan  elevado  como  vasto  ideal,  sea  objeto  de  una 
perenne  e íntima  meditación,  no  sólo  de  los  Sres- 
Miembros  de  la  V Conferencia,  sino  de  todo  americano 
amplio  y noble* 


4 


El  hqnor  y felicidad  de  la  América  debe  &er  la  pri- 
mera y urgente  peraecucidn  de  los  directores  del  Nuevo 
Munilo. 

Más  esa  felicidad  y honor  no  radican  solamente  en 
incre  neniar  la  grand»^za  j prosperidad  material  de  los 
E'^tac-os  Unidos  angloamericanos,  sobre  todo,  siendo 
esta  ]»otencia  asaz  conquistadora  de  los  países  caribefios. 
El  honor,  grandeza  y felicidad  de  América  estriban, 
forzo  ¡ámente,  en  el  honor  y felicidad  de  todos  y de 
cada  ano  de  los  países  que  integran  el  hemisferio. 

PDr  consigaiente,  creo  que,  sólo  con  el  abandono  de 
ese  espíritu  de  conquista  y la  constante  y fírme  reali- 
zación de  una  reorganización  de  todos  los  países  del 
hemi  iferio,  a base  de  lógica,  equidad,  justicia  y armo- 
nía, E urgirán,  firmes  e imperecederos,  de  plenitud  en 
plenitud,  el  honor,  la  prosperidad  y la  gloria  sobre  la 
faz  do  América. 


REORGANIZACION  DE  AMERICA 


Eí  porvenir  de  América  está  en  lograr 
las  formas  del  hacer  comunes  los  pro- 
blemas americanos  y en  la  cooperación 
de  todos  sos  hijos,  desde  eí  Norte  aí  Sor; 
ya  sea  esa  forma  ía  de  una  liga  de  nació 
nes  americanas,  o cualquiera  que  lleve  la 
orientación  de  fortalecer  y dar  cohesión 
aí  elemento  de  ía  Liga  de  los  Pueblos 
Colombianos  o una  fórmula  felí/,  si  fuera 
posible,  para  el  engrandecimiento  futuro 
de  toda  América 

De  todas  las  grandes  porciones  de  la  tierra,  fóIo 
América  tiene  la  especialidad  de  poderla  organizar  a 
base  de  razón,  lógica,  jueticia  y armonía.  Aeia  y En. 
ropa,  siempre  han  necesitado  de  la  espada  cruenta  y 
asoladora  del  guerrero  para  poder  operar  cambios  étni- 
cos y politices  contir  entales, 

América,  pues,  no  necesita,  para  entrar  en  un  mejor 
y más  fecundo  equilibrio  h-mi-feria!,  de  la  hecatombe, 
de  la  conqui-^ta  drástica  i^'famante,  ni,  en  fin,  leí  ca 
taclismo  guerrero. 

Por  consiguiente,  si  América  tiene  en  sí  tan  útil  y 
bondadosa  posibilidad,  no  aprovecharla  es  una  chatura, 
una  in'  omprensión  ciiminal. 

Lástima,  y muy  grande,  es  que  las  mentalidades 
directoras  del  hemisferio  no  hayan  percibido  aún  tan 
bondadosa  idiosincrasia  de  América.  A esbozar  seme- 
jante bondad  se  concreta  el  presente  trabajo. 

He  aquí  la  fórmula,  sencilla  por  demás: 

La  primera  e-^pecial  boi-.d.id  que  presenta  nuestro 
hemisferio,  es  el  estar  constituido  por  la  América  sajona 
y la  hispana. 


1 


4 


- 6 - 


La  bondad  que  encierra  dicha  caracteríetica  es-tá  en 
quPt  ú cada  raza  ge  desenvuelve  en  sn  respectivo  conti’ 
nent  s sin  intervenir  en  el  vecino,  ipao  facto,  el  equili- 
brio ie  América  será  estable  y fecunde.  Precisamente 
en  eaa  simplicidad  radica  la  clave  de  la  {grandeza  y 
uhér’ima  prosperidad  del  Nuevo  Mundo,  las  cuales  se- 
rán i na  realidad  el  día  que  así  lo  quisieran  nuestros  di- 
rectores hemisferiales. 

Pero  sí,  como  sucede,  una  raza  invade  a la  otra  -ain 
que.  medie  causa  justa  a'gune,  salvo  la  de  C’hengis-Jan 
o la  lie  Atila,  el  dessqui  ibno  y el  deshonor  será  la  tó- 
nica del  Nuevo  Mundo.  Tónica  artificial  por  ciert<"’, 
pues  oque  la  natural  de  América  es,  debe  ser,  la  del 
equilibrio  juste,  estable  y fecundo,  para  qup  su  civiliza- 
ción tenga  un  amplio  e intenso  tinte  de  razón,  justicia, 
denru  cracia  y libertad 

^ digo  que  el  equilibrio  justo  y fecundo  es  o debe 
ser  b tónica  de  América  porque,  en  primer  lugar,  las 
dos  lazas  de  referencia,  tienen  suficiente  campo  geográ- 
fico ('onde  desarrollarse  ampliamente,  sin  necesidad  de 
dispi  tar  cruentamente  zonas  territoriale<-.  Esto  ha 
ocurrido  y ocurre  en  Europa,  por  su  pequeñez  continen* 
tal  y lo  numeroso  y nutrido  de  sus  razas.  En  una  ex’ 
tensi'in  un  poco  mayor  que  la  del  Brasil,  se  han  atrope* 
Hado,  y te  atropellan,  caudalosos  e impetuosos  ríos 
racia  es:  latinos,  teutones,  eslavos,  con  sus  centenares  de 
rami  icaciones  y variedades,  en  tanto  que  en  América, 
apen  ts  forman  núcleo  racial  el  arg’o  y e>  hispano  ame* 
ricano  en  el  vasto  y aun  despoblado  hemisferio. 

En  segundo  lugar,  si  la  índole  de  Europa  ha  sido 
Fgreeivn;  si  sus  dir-ctores  políticos  ergrandecen  a sus 
prop'os  países  aniquilando  a ios  vecinos,  lo  que  abre 
amplio  margen  a la  porfía  violenta  y destructora;  si  la 
civili íBción  europea,  en  fin,  ha  sido  asaz  áspera  y aso- 
ladorí,  por  lo  periódicamente  belicosa,  por  la  perenne 
competencia  dastructera  en  que  viven  sus  fuerzas  vitales 
en  colisión,  América  debiera,  debe,  distinguirse  en  el  ' 
mundo  por  su  cálida  y fecunda  cooperación  internacio- 

'Jj 


nal  armónica,  por  su  ayuda  mutua,  por  el  espíritu  po- 
sitivo, constructivo  e inegoí'^ta  de  su  fuerza  vital,  a fin 
de  que  su  civilización  sea  eminentemente  fecunda, 
du’ce,  sprena,  amable,  bondado=a.  Y e-to  es  relativa- 
mente fácil  de  conseguir  si  los  Estades  Unidos  anglo- 
americanos abandonan  sus  ímpetus  conquistadores. 

Estando,  pues,  el  Nuevo  Mundo  dividido  en  «ios 
corjtinentes  racialss,  expongamos  aquí  lo  que  nos  pa- 
rece la  mejor  manera  de  renrginizar  dichas  razas  en 
8U=  respectivos  teatros. 

La  América  sajona  la  integran  los  KF]  UU.  anglo 
americanos  y él  Canadá.  Ne.da  más  lógico,  pues,  y al 
propio  tiempo  fecundo,  que  esos  dos  países  se  despu- 
viielvan  paralela  y armónicamente,  en  espera  de  la  ho- 
ra feliz  para  la  Arnéric.a,  que  los  dos  se  fundan  en  una 
sola  y libre  nación. 

Esa  debe  ser  la  sola  pretenoión,  la  única  aspiración 
de  espansión  de  loa  Estados  Unidos  at  g^oamericanos; 
puesto  qu9  fundirse  con  el  Canadá  es  lo  único  que  ne- 
cesitan aquellos,  para  ser  la  más  pró-^pera,  grandiosa  y 
feliz  nación,  no  sólo  de  Auiérica,  sino  del  mundo,  ya 
que  con  ello,  no  sólo  completan  sino  qne  agrandan 
enormemente  teatro  geográfico,  qnedando,  por  con* 
siguiente,  en  po.-ibilidad  ubérrima  deaseendwr  a los  más 
altos  planos  de  la  civil  zación  y de!  bien  s «lue  pueden 
ascender  la  nación  y la  raza  más  cnltas  y !ih»es  de  mies, 
tro  tiempo  y de  Ins  próximos  devenires— 

Los  FNtadcP  Unidos  ar  gloamericaílosaóon  él  Canadá 
colman  su  destino  y,  al  propio  tiempo,  ei  de  Arnéric». 
Con  dicha  unión  se  capacitan  ampliamente  para  des- 
empeñar la  más  fecunda,  alta  y bondadosa  misión  en 
el  hemisferio,  magnificándolo;  dando,  con  ello,  un 
vasto  empuje  a la  civihzación  universal  y «lás  gloria  al 
mundo. 

Desgraciadamente  los  Estados  Unidos  angl^.ameri- 
canos  sólo  tienden  a apoderarse,  rbeng,i»jánicamente, 
de  la  América  ecuatorial  indoespañola,  bastardeando 
lamentablemente  su  DEBER,  su  MISION,  en  el  hernia 


<1' 


(>'  (T 


ferio.  [iOS  zfirpBzns  enormes  y órneles  que  ya  ha  dado 
a esa  América  ecuatorial,  han  desr quilibrado  íJ  Nuevo 
Miindo  infiriéndole  dolor  y deshonor.  Ksta  no  es 
MISION  civilizadora.  I,  los  Estados  Unidc  s aufílo- 
americsnoH  eólo  están  obligados  a irradiar  fecunda- 
y hondi.dosa  civilización  y gloria  al  hemi.-feric. 

Nitig.ma  necesidad  vital,  pues,  ccinpele  a los  Esta- 
dcs  Un  dos  angloamericano'^  a echarse  por  el  destruc- 
tor, deOiomoPO  y cruel  atajo  de  la  conquista  sobre  la 
Améiic i español^. 

El  fh coro  de  América  innpone  que,  ninguna  de  las 
naciones  americanas  se  eriji,  en  couquistadura  de  nin- 
guna d(  las  otras. 

Ya  hmios  dicho  que  In  civilización  de  América  debe 
tener  el  tif.te  especial  de  intensa  f "aternidad,  coopera- 
ción y fyuda  entre  todas  sus  naciotips,  para  que  la  ac* 
livi  lad  hemisferial  sea  fecunda,  amable  y positivamen- 
te con- trnctora . 

Así  ei  que,  el  amplio  e intenso  espíritu  de  democra- 
cia y rh  civilización  bondadosa  y libérrima  de  América, 
deben  hacer  cambiar  ese  fuert-  espíritu  de  conquista  de 
que  tan  poseídos  están  los  Estados  IJdidos  angloame- 
ricanos- 

Los  Estados  Unidos,  formando  un  solo  país  con  el 
Oar-adá  abarcan  un  muy  vasto  y rico  territorio,  snfi 
cíente  para  todos  loe  incrementos  de  la  razi  a'gioarae' 
ricana,  por  oceánicos  que  fueren  dichos  desarrollos. 
Nada  menos  cu»  sería  o será  un  país  que  se  extiende 
desde  Cilifornia  ha^ta  Groenlandia  ; desde  Fioriia  has- 
ta AIhpI  a y desde  el  G Ifo  de  México  hasta  el  Polo 
Norte. 

Bien  ’pbe  todo  el  mundo  lo  enorme  y fecunda  que  es 
esa  pardóu  de  Ancéricr,  suficiente,  repetimos,  para  los 
niás  amplios  desarrollos  raciales. 

Een  i;orción  de  Atnérica  es  la  que  debe  constituir  la 
Américi.  sejona.  Ni  nada  más  ni  nada  menos, 

Aborn  veamos  que  arrfglos  debe  bscerse  en  la  Améri- 
ca ibera  para  completar  el  equilibrio  del  Muevo  Mundo. 


t 


9 


En  primer  luj ir,  tenemos  a la  América  Central  o 
ecuatorial  integrada  por  México,  Centroamérica,  Ecua- 
dor, Colombia,  Venezuela  y las  Antillas. 

Este  núcleo  de  países  hay  que  organizarlo  de  tai  ma- 
nera, que  constituya  una  confederación.  Mas  esta 
confederación  debe  tener  tal  virtualidad  que,  en  una 
época  no  muy  remoia,  se  transforme  en  una  federación 
homogénea  y compacta,  para  que  surja,  majestuosa  y 
feliz,  en  el  Centro  del  hemisferio,  la  República  de  Bo 
lívar,  la  verdadera  Bolivia, 

Para  que  la  creación  nacional  anterior  sea  más  o me- 
nos viable,  hay  que  hacer,  a mi  juicio,  en  cada  uno  de 
los  mencionados  paíees,  las  preparaciones  siguientes: 
l.u — El  límite  entre  México  y Estados  Unidos  arflo- 
araericanos  debe  ser  el  siguiente:  subir  seis  o siete  gra- 
é dos  al  norte  el  límite  extremo  occidental  entre  México 

y California  y,  desde  allí,  trazar  hacia  el  oriente,  una 
línea  astronómica  que  llegue  ha^ta  la  fuente  del  río 
I Brazos.  De  aquí  continuará  el  límite  por  la  margen 

izquierda  de  dicho  río  hasta  su  desembocadura. 

Tal  dehe  ser  el  límite  invariable  entre  los  Estados 
Unidos  angloamericanos  y México.  Así  lo  exige  la 
justicia,  la  armonía  y el  honor  de  América,  ya  que  así 
restituirán  ios  Estados  Unidoi  angloamericanos  algo  de 
lo  rancho  que  le  han  arrebrtado  a México,  sin  más  de- 
recho que  el  de  I«  fuerza  bruta. 

2."’ — El  límite  meridional  de  México  debe  ser  el  ist- 
mo de  Tehuantepeo 

3 '^—Centroamérica,  osea  la  República  morazánica, 
debe  extenderse  desde  el  istmo  de  Tehuantepsc  hasta  la 

II  Zona  de]  canal  de  Panamá,  para  que  tenga  suficiente 

: campo  ger gráfico  para  sus  futuros  desarrolles. 

I 4 o Colombia  y el  Ecuador  deben  formar  un  solo 

I país.  Colombia  ha  de  colindar  con  la  Zona  del  canal, 

í para  que  esta  Zona,  hoy  parte  integrante  del  territorio 

' de  los  Estados  Unidos  angloamericanos,  pr-r  derecho 

de  eoborno-eonquifita,  y otro-ra,  rico  trozo  de  la  Amé 
rica  españole,  quede  entre  Ja  República  moreiánica  y 

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1 

I 

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Ooloi  ihia,  (lí>?aparecian(lo,  con  eso.  lo 
lüetitOiftmfjn  república  de  Panamá, 
pazo  a befa. 


que  sarcástica- 
. . ; l'rae  el  zar- 


ina Zona  del  canal  quedará  como  zaeta  o pnfial  intro- 
ducido en  el  corazón  de  la  República  de  Bolívar  que 
preco  oiza  naos.  Zieta  o puñal  que  será  brasa  de  ver- 
güeri2rt  eterna,  cruelmente  adherida  al  rostro  de  la  A- 
mérica  espefiola. 

¡Olí,  América  que  fuiste  de  España hoy  tan  in 

dolenip  como  impundonorosa!  Ni  el  instinto  de  con- 
Pervaiíión  os  saca  del  profundo  marasmo  en  que  yacías! 
Actividades  locales  [orgullo  chileno,  argantino,  etc.] 
de  que  servís  para  la  independencia,  soberanía  y honor 
del  crnjunto  indoespañol? 

5-^”~Entre  Venezuela  y Colombia  debe  trazarse  una 
línea  astronómica  que  las  delimite  amplia,  bella  y fra* 
tenalmente. 

b^ui  ndo  llegue  el  momento  de  que  América  diga  a 
Europa : no  más  colonias  en  nuestro  hemisferio  [|ue 
será  el  momento  de  la  Dignidad]  las  Guayanas  deben 
forros  r parte  de  Venezuela. 

hilertar  al  Nuevo  Mnr  do  de  la  tutela  de  Europa  es 
inclín  bencia  de  los  Estados  Unidos  angloamericanos 
Seme.  ante  acto  es  digno  de  tan  poderoso  país,  y no  eso 

de  es  ar  arrasando  bárbararaeñTe  a Santo  Domingo, 
Hpdtl  etc. 

6.0 -Las  Antillas  grandes  y pequeñas,  incluyendo  a 
lasBshamas,  deben  organizarse  bajo  una  sola  Repúbli- 
ca federal. 

Por  tanto,  México,  Centrcamérica,  Colombia  con  el  E* 
cuador,  Venezuela  y las  Antillas,  deben  integrar  la  gran 
Confe  leraf'ión  boliviana.  Conferleración  que,  una  vez 
constituida,  debo  tender  a organizar,  en  no  muy  lejana 
época,  nna  homogénea  y vital  República  federal- 

El  equilibrio  y prosperidad  del  Nuevo  Munio  exi- 
gen que,  junto  a la  federación  angloamericana,  se  or- 
ganice la  ecuatorial,  no  para  la  competencia  bélica, 
no;  eiao  para  un  mejor  y más  intenso  equilibrio  pací- 


» 


11 


t 


íleo  y fecundo  y una  más  firme  y vital  armonía  en 
América. 

E{  equilibrio  de  América  no  se  completa  sólo  con  la 
federación  de  los  Estados  Unidos  del  Norte  y del  Gen* 
tr-'' ; se  necesita,  además,  del  contrapeso  de  loa  Estados 
del  Sur. 

En  tal  virtud,  la  federación  meridional  debe  ser  in- 
tegrada por  Rnlivia,  la  cual  debe  llamarse  Estado  de 
Sucre,  por  Chile,  la  A'g«ntina,  Uruguay  y Paraguay. 

Así  quedará  org-rnizada,  majestuosa  y bellamente, 
la  repúb'ica  de  los  Botados  Unidos  de  la  América  Aus- 
tral. 

La  América  Lusitana  o sean  los  Estados  Unidos  del 
Brasil,  completan  más,  si  cabe,  el  equilibrio  armóni«o 
y fecundo  que  preconizamos. 

El  Perú  quedaría  feomo  un  hermoso  y fraterno  la- 
zo entre  las  federaciones  boliviana,  brasilera  y 
austral. 

Chile  y el  Perú  deben  darle  salida  al  Pacífico  a Boli- 
via  o sea  al  futuro  Estado  .le  Sucre. 

El  Brasil  y la  Argentina  deben  darle  ciertas  lonjas 
de  tierra  al  Uruguay  y aun  al  Paraguay,  para  que  no 
haya  tan  enormes  diferencias  teritoriales  entre  los  Es- 
tados integrantes. 

Por  supuesto  que,  semejante  arreglo  hemisferial  im- 
plica la  realización  anticipada  de  muchísimos  detalles, 
los  cuales  callo  ahora  por  la  brevedad  que  debo  impri- 
mirle a este  tosco  esbozo  y porque,  una  vez  emprendida 
la  tarea  panamericana,  ella  irá  indicando  mejor  las 
necesidades  a realizar. 

El  desprendimiento  o detalle  a verificar  que  creo 
principal,  es  el  de  que  América  deje  de  ser  colonia  de  B- 
nropa.  F^sto  será  relativamente  fá<*il.  Primero,  porque 
Europa  está  en  desequilibrio,  y desequilibrio  en  eres- 
eendo.  Segundo,  si  la  primera  federación  que  se  veri- 
fique  es  la  Austral.  Porque  así,  los  Estados  Unidos  de 
ia  Amiérica  Austral,  obrando  en  armonía  y de  consumo 
con  el  Brasil,  y éstos,  celebran  una  ‘ Inteli- 

* / ^ j 


12 


genci>i  ’ con  las  Estados  Unidos  arg'oamericanos,  con 
h(  obj':o  de  ordenarle  a Europa,  en  ocnsión  oportuna, 
que  abandone  sus  colonias  en  América,  el  mandato 
tiene  que  veriñcarsp  irremis  blemente. 

Realizado  lo  anterior,  las  Antillas  todas  podían  cons' 
tituir  la  federación  antillana ; Balice  ingresaría  a Cen- 
troarnerici;  el  Canadá  a los  Estados  Unidos  angloame- 
ricano;; la  Gruayanas  a Venezuela;  las  Malvinas  al 
Ebtadc  de  la  Argentina,  etc 

Entonces  América  será  grande,  feliz  y gloriosa. 

TmI  >s,  pu-’S,  muy  a grandes  rasgos,  lo  que  en  prime- 
ra línei  necesita  la  América,  para  que  despliegue,  vigo- 
rosimeíUe,  un  intenso  y amplio  progreso  y una  ubérri- 
ma prrsperidad  h^misferial,  cuya  boijdad  llegará  apia- 
rios iocncebib'es  de  honor  y gloria 

Si  esa  ha  sido  la  Necesidad  de  América,  lógico  es  que 
eilahuniera  constituido  la  principal  y urgente  tarea  a 
cumplir  de  las  anteriores  Oonferer  cías  panamericanas. 
Mas,  ya  que  r.o  renliziron  semej  uite  obi  gación,  cae 
ehwra  tobre  los  hombros  de  la  que  en  breve  ee  reunirá 
en  Saniiago  de  Ohile.  A ella  el  compete  imperativa- 
mente ronvertir  dichr  Nocendad  en  agua  de  vida  para 
el  N ue  .’o  Mundo. 

Semejante  idea,  ¡a  cual  es  ernin  nte  y g-rminamente 
panaraoricanH,  t.Hmbién  debe  ser  el  lábaro  de  un  Parti- 
do pan  im^ncano  cnv.is  actividarles  han  de  ser  perma- 
nentes 7 vga  ro=as  hasta  realizirla  plenamente. 

Las  ( urntíres  intelectuales  y morales  de  Anaérica  no 
puede.-i  ten-^r  un  ideal  más  elevado,  fecundo  y traecen' 
rl«nt  * A re.aiiz'rlo,  pues,  nobles  americanos,  para 
que  la  civilización  del  Nuevo  Mundo  sea  una  nueva 
estrella  de  B'  én.  fulgurando  rutas  amplias  y vig  jrosas 
al  mun  lo. 


."ar  3II 


EL  PROBLEMA  DEL  DESARME 


Por  lo  virtuoso  de  nuestr--  plan,  y a base  de  é!,  el 
desarme  en  América  se  simplifica  idealmente.  Véa- 
moslo. 

Eotando  la  América  constituida,  por  ejemplo,  por  los 
Estados  Unidos  sajones,  per  los  E taJos  Unidos  boli- 
vianos o ecuatorianos,  los  Estados  L'nidos  brasileros  y 
los  Estados  Unidos  de  ¡a  América  Austral,  y partiendo 
de  la  base  de  que  nirguna  de  dichas  federaciones  han 
de  entrar  jamás  en  lucha  guerrera  entre  sí,  salta  a la 
vista  que  el  único  ejército  y armada  necesarios,  serán 
aquellos  que  velen  por  la  int.^gridid  hemisferi aL  I, 
esta  iategiidad  queda  suficientemente  garantizada,  n 
nue-tro  juicio,  con  sólo  las  armadas  y ejércitos  de  la 
federación  sajona,  brasilera  y austro!.  Por  consiguiente, 
la  f'daración  bohviana  y el  Perú  no  tendrán  ni  ejér- 
cito ni  srmadp. 

i Qué  amable  civilización  tendría  América  entoncesl 
Directores  de  América  ....  no  vaciléis! 

Tegucigalpa,  febrero  de  192S.